Qué es el journaling
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Qué es el journaling y cómo empezar a practicarlo: mi experiencia + consejos para convertirlo en un hábito diario

Marta Quintana

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Qué es el journaling y cómo empezar a practicarlo: mi experiencia + consejos para convertirlo en un hábito diario

Voy a empezar este post confesándote algo: ‘no me gusta nada seguir las modas ni las tendencias, de hecho, generalmente huyo de ellas’.

Por eso, la primera vez que oí hablar del journaling hace ya bastantes años, ni le presté atención.

Y bueno… supongo que ya te lo imaginarás, que si estoy escribiendo este post es porque un día decidí probarlo.

¿Qué me llevó a ello?

Pues que gente cercana lo estaba haciendo y decían que le iba bien.

Así que…

Cogí una libreta que tenía por casa y empecé a escribir. Eso sí, sin marcarme objetivos, sin expectativas.

Y… ¿qué te puedo decir? Al final se convirtió en una rutina que hacía todas las mañanas, nada más despertar. Pero lo más importante es que con el tiempo descubrí que esta práctica me estaba dando cosas que no esperaba:

  • Más foco.
  • Más conocimiento sobre mi misma.
  • Tranquilidad en los días más turbulentos.

Ha sido algo tan transformador que quiero contártelo, por si puede ayudarte también a ti.

En este artículo voy a explicarte, desde mi propia experiencia, los beneficios que he encontrado en esta práctica y cómo empezar en el journaling.

¿Me acompañas?

Qué tienes que saber para empezar con el journaling o escritura meditativa

Simplificándolo mucho, el journaling consiste en vaciar tu mente y tu sentir en una libreta, papel o diario, donde tú quieras.

Aunque yo he decidido cambiarle el nombre y llamarlo “escritura meditativa”, porque para mí es justo eso: una forma activa de meditación.

Un espacio de introspección donde indago cosas sobre mí. 

Algunos días simplemente descargo pensamientos y emociones que me obstaculizan en esos días en los que tengo la mente más cargada.

Y otros días, me hago preguntas e indago sobre lo que puede haber tras eso que me inquieta o bloquea.

Te cuento en detalle. 

Estos son los beneficios que he encontrado en el journaling

Si tuviera que resumirlo en una sola frase, te diría que:

Para mí la escritura meditativa es, ante todo, una forma de autoconocimiento.

Y es que esta práctica me ha permitido:

  • Ganar claridad y encontrar una salida cuando me siento perdida (a veces puedo necesitar varios días escribiendo para lograrlo, pero me ayuda mucho a centrarme y encontrar una salida).  
  • Detectar y entender patrones que repito y que deseo cambiar, tanto a nivel personal como profesional.
  • Cuando ocurre algo, discernir qué está dentro de mi control y qué no, qué es real y qué son interpretaciones mías, cómo me ha afectado ese algo, qué creencias activa en mí… En una palabra, me ha ayudado a responsabilizarme.
  • Explorar mis emociones y pensamientos, entender de dónde vienen y para qué están ahí.

Es una herramienta muy útil, si aprendes a hacerte las preguntas correctas durante la escritura, para detectar los mecanismos internos de mentalidad que todos vamos adquiriendo, e incluso para cambiarlos cuando sea necesario.

Cómo empezar a practicar la escritura meditativa (y algunas claves que me han ayudado a convertirla en una práctica diaria)

Lo mejor para empezar con el journaling es que tengas una libreta o un diario que dediques solo a esta práctica.

Pero si no lo tienes, ¡que eso no te frene! Cualquier papel o folio suelto que tengas por casa te servirá. 

Lo importante es que escribas; y sobre todo, que lo acabes haciendo a diario.

Y sí, sé que esto último es lo más difícil (crear una nueva rutina siempre genera resistencia al principio). Por eso voy a darte algunos trucos que a mí me sirvieron.

1. ¿No sabes por dónde empezar? Simplemente, ¡escribe!

Puede que enfrentarte a la hoja en blanco te asuste al principio. “Y ahora, ¿qué se supone que tengo que escribir?”, piensas.

Recuerda que no hay una respuesta correcta, sino que se trata de volcar sobre el papel todos los pensamientos que te vengan a la cabeza. 

Pero si te ayuda, puedes empezar planteándote algunas preguntas:

  • ¿Cómo estás?
  • ¿Cómo te sientes? 
  • ¿Qué te hace sentir así? 
  • ¿Qué te inquieta? 

Estas preguntas te darán un hilo del que tirar para seguir profundizando (y entender por qué te sientes de esa manera, qué te molesta realmente…).

Puede que al principio te cueste hacer este trabajo de introspección, pero no te preocupes: a base de práctica lo irás dominando.

De todas formas, más abajo te dejo algunas preguntas más específicas que yo utilizo a veces mientras escribo.

2. Reserva un momento del día para esta práctica

Escribir siempre a la misma hora te ayudará a convertirlo en un hábito.

Yo lo hago por las mañanas nada más levantarme, porque me permite empezar el día más ligera y con más foco (a veces, en los días en los que estoy más agitada, escribo varias veces al día). 

En tu caso puede que prefieras hacerlo por la noche para volcar tus pensamientos en el papel antes de dormir, por ejemplo. 

El momento concreto no importa, pero trata de hacerlo siempre más o menos a la misma hora.

3. Escribe sin metas ni expectativas

Para mí fue muy importante no ponerme límites.

Hay días en los que lleno tres páginas o más, y otros donde no tengo mucho que decir y apenas escribo una línea o unas pocas palabras. No importa.

Esa falta de presión me ha ayudado mucho a ser constante.

4. Escribe aunque no tengas ganas (puede ser revelador)

Pero Marta, ¿no me acabas de decir que no me presione? ¿Entonces cómo voy a escribir sin ganas?”.

Sé que parece contradictorio, pero déjame que te explique.

Hay días en los que me levanto sin ánimos de escribir. En esos días abro mi diario y pongo:

Hoy no quiero escribir”.

Y a veces ese primer acto de escritura me lleva a hacerme preguntas:

  • ¿Por qué no quiero escribir?
  • ¿Qué puede pasar si dedico tiempo a llenar estas páginas?
  • ¿Qué ocurre si escribo y resulta que es una pérdida de tiempo? 
  • ¿Y si existe la posibilidad de que no lo sea?  

Al final se trata de mantener un diálogo contigo mismo. 

Un diálogo libre de juicios, con preguntas que te saquen de la zona de confort y te reten a explorar otras opciones.

5. Hazte preguntas

Este punto va muy ligado con el anterior.

Desde que descubrí el coaching, una práctica que realizo a menudo mientras escribo es plantearme preguntas para indagar y autoconocerme mejor.

Me refiero a preguntas como:

  • ¿Qué me ha hecho sentir/pensar así?
  • ¿De dónde viene ese pensamiento? ¿Cuál fue el desencadenante? 
  • Si no creyera eso, entonces ¿qué otra cosa podría creer? 
  • ¿Soy responsable de esto? 
  • ¿Qué parte depende de mí y qué parte no? 

De alguna manera, se trata de ser tu propio coach. De aprender a acompañarte en tu día a día con empatía, cariño y autocompasión.

De hecho esta práctica se la recomiendo a veces a mis clientes de coaching, y se ha convertido en una herramienta muy útil para explorar los temas que hemos trabajado juntos durante las sesiones.

No solo eso, sino que además es una herramienta que pueden seguir utilizando a largo plazo, una vez ha finalizado mi acompañamiento.

Porque mi objetivo como coach es que, poco a poco, seas tú quien mismo quien te acompañe en el camino, sin depender de mí (aunque alguna vez, de manera puntual, puedas necesitar acudir a mí de nuevo).

Ahora que ya conoces los beneficios del journaling, ¿vas a empezar a escribir todos los días?

Espero haber sabido transmitirte todo el potencial de la escritura meditativa, y por qué me parece una herramienta tan poderosa para:

  • Descubrir los mecanismos mentales que has ido desarrollando con el tiempo.
  • Detectar creencias y bloqueos internos que te impiden avanzar.
  • Entender mejor tus emociones y aprender a gestionarlas de la manera adecuada.

Recuerda que esta no es una práctica “mágica” ni infalible.

Por eso te invito a que la pruebes por ti mismo y descubras si te ayuda a autoconocerte un poco mejor.

Ahora bien.

Quizá empieces a detectar esos mecanismos, creencias y bloqueos internos que tienes, pero luego no sepas qué hacer con ellos ni cómo trabajarlos.

Ahí es donde un coach puede acompañarte para:

  • Hacerte las preguntas adecuadas mientras escribes (preguntas que te lleven a entender de dónde vienen esos obstáculos que te frenan).
  • Trabajar desde el autoconocimiento.
  • Ganar foco y claridad para avanzar en tu proyecto personal o profesional.

Yo puedo ayudarte con esto.

Como coach ecointegrativa, mi labor es acompañarte a desentrañar tus bloqueos y encontrar un camino que sea respetuoso y amable contigo.

En esta página encontrarás la información sobre mi servicio de coaching ecointegrativo y el formulario para ponerte en contacto conmigo.

Tanto si decides poner en práctica la escritura meditativa como si prefieres utilizar otras estrategias para autoconocerte, te invito a tener esto presente:

Hagas lo que hagas, hazlo de manera que para ti sea algo hecho conSentido.

Un fuerte abrazo,

Marta Q.

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