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Cómo encontrar el equilibrio entre el trabajo y la vida personal (y por qué ese equilibrio no es igual para todo el mundo)

Marta Quintana

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Cómo encontrar el equilibrio entre el trabajo y la vida personal (y por qué ese equilibrio no es igual para todo el mundo)

Solemos pensar en el equilibrio como un “50/50”.

Si dedico el 50 % de mi tiempo a trabajar y el otro 50 % a mi vida personal, entonces habré alcanzado el equilibrio”.

Pero esta es una percepción equivocada. 

El concepto de “equilibrio” puede significar una cosa u otra para cada persona según su visión de vida, sus creencias y prioridades/necesidades. 

Y es justamente esa concepción errónea la que, a veces, nos impide encontrar un balance entre nuestra vida personal y profesional con el que realmente nos sintamos cómodos.

Eso es lo que quiero explicarte en este post.

Aquí voy a contarte:

  • Por qué no hay una única definición de “equilibrio entre el trabajo y la vida personal” que se ajuste a todo el mundo.
  • Qué debes hacer para encontrar tu punto de equilibrio y alcanzarlo.

Empiezo por lo primero…

¿Qué significa “encontrar el equilibrio entre el trabajo y la vida personal”?

La respuesta a esta pregunta va a depender de ti.

Nadie salvo tú puede decidir cómo tendrías que colocar las diferentes áreas de tu vida para encontrar el equilibrio que buscas.

Por ejemplo:

  1. Para algunas personas, la situación ideal será trabajar 4 horas y dedicar el resto del tiempo a su familia, o a su ocio personal.
  2. Para otras, el balance perfecto sí será un 50/50, donde 8 horas las dedica al trabajo y las otras 8 (contando con que duerma 8 horas) a su vida personal (ocio, amigos, familia, autocuidado…).
  3. En cambio, un emprendedor que acaba de lanzar su negocio ahora mismo le dedicará mucho tiempo al trabajo, con la idea de que en el futuro ya irá cubriendo las áreas de su vida que ahora está dejando en segundo plano (pareja, amigos, viajar…).

Todas estas visiones son igual de válidas, siempre y cuando las elijas desde el autoconocimiento y sean respetuosas con tus necesidades y visión de futuro.

4 consejos para alcanzar un equilibrio entre lo personal y lo laboral que sea respetuoso contigo

Como te explicaba, cada persona debe encontrar su propio punto de equilibrio.

Pero eso, ¿cómo se hace?

Y una vez lo has encontrado, ¿qué puedes hacer para alcanzarlo?

Eso es lo que voy a mostrarte ahora.

1. Autoconocimiento: el primer paso para entender cuál es tu punto de equilibrio

Sé que esto puede sonar a cliché, pero para encontrar el balance personal/profesional idóneo para ti, primero debes conocerte. 

Tienes que ser capaz de identificar:

  • Tus necesidades.
  • Tus objetivos.
  • Tus prioridades.

De lo contrario, podrías acabar aspirando a metas que no son respetuosas contigo.

Por ejemplo, imagina que renuncias a viajar para invertirlo en tu negocio porque estás emprendiendo y “es lo que toca”. Pero en el fondo, tú no quieres sacrificar esa parte de tu vida personal. 

Ahí es donde surgen la insatisfacción, los bloqueos internos…

Por eso dentro del coaching hacemos un trabajo profundo para ayudar a la persona a conocerse y que sea capaz de identificar sus necesidades.

Y ojo, no me malentiendas. 

Si vas en busca de un objetivo, obviamente habrá aspectos que habrá que sacrificar, pero aquí es donde reside la importancia de encontrar ese punto de equilibrio.

La clave es que tus elecciones siempre estén dirigidas a alcanzar un bien mayor para ti, según el momento en el que te encuentras.

2. Define tu punto de equilibrio ahora mismo (pero asume que puede cambiar)

Ten en cuenta que tu definición de equilibrio entre lo personal y lo laboral cambiará a lo largo del tiempo.

Te pongo otro ejemplo.

Quizá ahora acabas de lanzar tu negocio y has tomado la decisión consciente de dedicarle la mayor parte de tu día.

Pero en un momento dado:

  • Nace tu hijo, y decides trabajar menos horas para disfrutar de sus primeros años de vida.
  • Un familiar se pone gravemente enfermo y cuidarlo se convierte en tu prioridad.

Cualquiera de esas circunstancias hará que tu punto de equilibrio entre el trabajo y la vida familiar cambien.

Por eso, mi consejo es que te preguntes:

¿Hoy, teniendo en cuenta mis circunstancias, cuál sería mi punto de equilibrio?”. 

Repítete esta pregunta cada vez que sientas que la respuesta ha cambiado o cada vez que te sientas perdido.

3. Aprende a poner límites… incluso a ti mismo

Un problema común que encuentro con mis clientes de coaching es este:

Saben cuál es su punto de equilibrio, tienen claras sus prioridades, pero luego no son capaces de respetarlas.

En estos casos siempre recalco la importancia de saber escucharse y poner límites.

Incluso si esos límites nos los debemos imponer a nosotros mismos.

Sigo con el ejemplo del emprendedor porque es muy común: 

Te has marcado como objetivo trabajar X horas, pero luego siempre incumples ese horario y acabas dedicando el día entero a tu proyecto.

No pasa nada por echar horas de más un día, pero si lo haces habitualmente acabarás dañando otras áreas de tu vida (tus vínculos sociales, tu autocuidado…).

Y lo contrario también es cierto.

Quizá tus amigos te presionan para que salgas a comer con ellos un día entre semana y acabas aceptando, cuando en realidad tú preferirías dedicar esas horas a trabajar.

Por supuesto que no pasa nada por saltarte el horario y salir a comer de vez en cuando (por ejemplo, por una ocasión especial), igual que algunos días puedes trabajar más horas de las previstas. 

Pero siempre y cuando sea una decisión que tomes de manera consciente.

4. Una buena organización te ayudará a respetar tu equilibrio 

La organización y la planificación te pueden ayudar muchísimo a la hora de crear espacios para cada una de las áreas de tu vida.

Hay muchas formas de organizarte:

  • Crear un horario con bloques de tiempo.
  • Hacer un cuadro con las áreas de tu vida a las que quieres dedicarle tiempo cada día (hace un tiempo yo tenía uno con los apartados “Trabajo”, “Casa” y “Ocio”, y cada día me aseguraba de tachar los 3).
  • Identificar tus momentos de mayor energía y planificar para esas horas las tareas que te requieren más esfuerzo.
  • Cuando planifiques tu día, agenda primero tus compromisos con tu pareja, tus hijos, tu autocuidado, etc. Una vez tengas esto, ya puedes rellenar los espacios destinados a tareas de trabajo.

El método concreto es lo de menos, mientras sea algo que te ayude a alcanzar tu equilibrio.

Y de nuevo, te recomiendo que seas flexible.

A veces no podrás cumplir la organización que te has marcado, y no debes dejar que eso te frustre. 

Saber gestionar esos momentos donde no puedes cumplir tus límites u objetivos también es parte del autoconocimiento.

TIP EXTRA

Un ejercicio que recomiendo mucho es llevar un registro de tus tareas realizadas.

Esto te será especialmente útil en esos días donde sientes que no llegas a todo. Al revisar tu lista, serás más consciente de todo lo que has hecho en realidad.

Un último consejo: si necesitas ayuda, pídela

A menudo tenemos miedo de pedir ayuda a otros. 

Creemos que vamos a ser una molestia, o que podemos con todo nosotros solos. Y muchas veces, ninguna de las dos cosas es cierta.

Por eso, si sientes que lo necesitas, pídele a tu entorno que te ayude. 

Por ejemplo, si tienes una familia y acabas de emprender, durante los primeros meses puedes: 

  • Pedirle a tu pareja que se encargue de cuidar de tus hijos la mayor parte del día, para centrarte en tu proyecto.
  • Dejarlos con tus padres durante la mañana para aprovechar las horas en las que eres más productivo.

Y lo mismo aplica en el ámbito profesional.

Entre mis clientes de coaching, por ejemplo, hay muchos emprendedores que buscan ayuda porque no son capaces de encontrar el equilibrio entre su trabajo y su vida personal.

  • A veces es porque les cuesta priorizar y establecer sus objetivos.
  • O tienen problemas para marcar límites.
  • O se encuentran con bloqueos internos que les impiden avanzar.

A todos ellos los he ayudado a encontrar su propio camino desde el autoconocimiento y el autocuidado. 

Un camino que sea ecológico y respetuoso con ellos mismos, y que les permita alcanzar sus objetivos sin desatender sus necesidades.

Para que te ayude a ti también, entra aquí y rellena el formulario que encontrarás al final de la página.

Por último, quiero recalcar que no importa el camino que elijas o dónde establezcas tu punto de equilibrio… siempre y cuando lo hagas conSentido.

Con cariño, Marta Q. 

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