En los últimos años, el concepto de síndrome del impostor se ha vuelto omnipresente. Especialmente entre emprendedores, profesionales creativos, mujeres que emprenden desde su propósito o personas en transición.
Frases como:
“Siento que no estoy a la altura…”
“Esto no es gran cosa, cualquiera hubiera podido lograrlo”
“No me atrevo a hacer esto que quiero porque siento que no soy suficiente.”
…se escuchan con frecuencia.
Pero hay un problema: ¿Y si eso que crees que es síndrome del impostor en verdad no lo fuera? ¿Y si fuera otra cosa?
En este artículo quiero dar claridad a esto y que puedas decidir por ti misma si tienes o no este síndrome, para ello te hablaré de:
- Qué es el síndrome del impostor y qué no es
- Porqué te crees que tienes el síndrome del impostor cuando en realidad es otra cosa.
- Gestión emocional, lo que necesitas para salir de esa parálisis o bucle que te frena.
¿Vamos a ello?
¡Venga!
Qué es realmente el síndrome del impostor (y cuándo sí puedes decir que lo tienes)
No quiero detenerme mucho aquí porque ya tengo un artículo explicándote qué es pero… sí que es importante que te dé cuatro detalles necesarios para que identifiques si lo tienes y puedas seguir leyendo y trabajándotelo. .
El síndrome del impostor es un término que apareción en los años 70 para describor a personas con alto rendimiento que, aun así, atribuían sus logros a la suerte, al contexto o al error de los demás al evaluarlas.
Como ves, nada que ver con lo que hoy, creemos que es. ¡De aquí la importancia de no autodiagnosticarte con el síndrome del imporstor! Porque…
Para que puedas aformar que tienes el síndrome del impostor —de verdad—, debes cumplir estas tres condiciones:
- Tienes conocimiento real:
Es decir, tienes conocimientos sólidos y demostrables sobre la matéria en la cuál te sientes impostora. - Tienes experiencia profesional o práctica acumulada:
Tienes recorrido, has aplicado lo que sabes, no estás empezando. - Has conseguido logros objetivos y/o reconocimiento externo aplicando eso que ya sabes:
Tus resultados son visibles: proyectos, clientes, impacto, metas alcanzadas.
Pero… Y aquí es donde viene el quid de la cuestión. Si aún y cumplientdo estas 3 premisas no te sientes merecedora de tu éxito, ahí es cuando podrías afirmar que tienes el síndrome del impostor.
¿Cumples con estas 3 condiciones o hay alguna que te falla?
Si alguna de ellas te falla, sigue leyendo que esto te va a interesar y te va a ayudar.
¿Por qué muchas personas creen tener síndrome del impostor… y no es así?
Actualmente hay muchos profesionales – que no son del ámbito del crecimiento personal y profesional – que hablan de este término en redes sociales, en youtube. Pero…
Solo nombran lo que una persona con síndrome del impostor siente:
- Te felicitan… pero no te lo crees.
- Tienes éxito… pero lo atribuyes a factores externos.
- Has trabajado duro… pero sientes que podrías (o deberías) haber hecho más.
- Sientes ansiedad constante por no estar “a la altura”.
- Vives con una presión interna enorme por no fallar.
- Evitas exponerte o te sobrepreparas para compensar lo que crees que te falta.
Y eso, claro, encaja con lo que tú puedes estar sintiendo en muchos momentos de inseguridad. Así que, te los crees y asumes que tienes el síndrome del impostor. Porque en verdad te sentes como una especie de «impostora» a veces.
Pero si no cumples con los tres factores que nombramos anteriormente (conocimiento, experiencia, logros reales), ¡no es síndrome del impostor!
¿Qué pasa ahí?
Que nos falta pensamiento crítico y que hacemos caso a todo lo que escuchamos en redes y otros medios. No todos los que hablan por ahí tienen el conocimiento ni la autoridad como para dar según qué tipo de información.
¡Antes de aceptar como cierto algo, busca más información!
Y… ¿Entonces? Si no es síndrome del impostor, ¿qué sí es?
Es inseguridad normal, es autoexigencia, es miedo al juicio, es falta de experiencia práctica. O, más profundamente, es una gestión emocional deficiente ante situaciones que nos sacan de nuestra zona de confort.
Además, es importante entender que ciertos entornos o culturas organizacionales pueden intensificar estas sensaciones, haciendo que la autoexigencia o el miedo al error sean aún mayores.
Situaciones que parecen síndrome del impostor pero no lo son
En general, cuando una, erróneamente, cree tener el síndrome del impostor es que le falta experiencia, la falta conocimiento, le falta obtener resultados…
Déjame que te detalle algunas situaciones específicas más comunes:
01. Estás aprendiendo o empezando algo nuevo (y te sientes impostora)
Has hecho formaciones, leído, te has preparado…
Pero todavía no lo has llevado a la práctica lo suficiente.
Lo que sientes es duda, sí. Pero eso no significa, para nada, ser impostora.
Lo que necesitas en este punto de tu vida es experiencia y darte permiso para validar lo que sabes en el mundo real.
02. Tienes una autoexigencia desmedida (crees que no estás a la altura así que te sientes impostora)
No te sientes impostora porque no seas válida, sino porque tu vara de medir es imposible de alcanzar.
Tu perfeccionismo te hace pensar que “no es suficiente”, aunque lo sea.
Esto es exigencia interna, no síndrome del impostor. Y puede llevarte a la procrastinación o a nunca lanzar tus proyectos por la búsqueda de una perfección inalcanzable.
03. Te comparas con tu “yo ideal” (y eso te hace sentir impostora)
Esa versión que nunca duda.
Que siempre tiene claridad.
Que lo hace todo bien y a tiempo.
Y tú, desde donde estás ahora, te ves pequeña.
Pero esa comparación no significa que seas un fraude.
Significa que necesitas reconciliar tu yo real con tu yo ideal. Es un ejercicio de aceptación y de reconocer tu propio proceso.
04. Tienes miedo al juicio o al error o a fallar porque aún no tienes experiencia o aún te falta obtener algunos logros más para sentirte en confianza (y te salta la sensación de ser una impostora)
¿Te paralizas antes de lanzar algo?
¿Evitas exponerte por miedo a lo que dirán?
¿Te falta ver resultados reales para sentirte en confianza?
Eso es miedo, miedo a tus primeras veces. No síndrome del impostor.
Y déjame que te diga que el miedo, en lugar de juzgarlo o ponerle una etiqueta, se puede sentir, sostener y atravesar.
Y tú, ¿te has pillado alguna vez comparándote con esa versión perfecta de ti misma que parece no equivocarse nunca?
La verdadera raíz de tus dudas: la gestión emocional
Cuando no sabes qué hacer con tus emociones, es fácil ponerles una etiqueta.
“Siento inseguridad… debo tener el síndrome del impostor.”
“Me da ansiedad mostrarme… soy una impostora.”
“Dudo… eso debe ser un bloqueo mental.”
Pero muchas veces, lo que necesitas no es una etiqueta que te limite más aún, sino herramientas emocionales.
Porque lo que te ocurre es esto:
- No sabes cómo sostener la incomodidad de no tener certezas.
- No sabes cómo regularte cuando te expones.
- No sabes cómo tratarte cuando no te sale perfecto (o cuando crees que no te va a salir).
- No sabes cómo distinguir entre una emoción pasajera y una verdad sobre ti.
Y eso se trabaja en procesos de autoconocimiento y crecimiento personal y profesional (es justo lo que yo hago con mis clientas).
Es una habilidad que se aprende y se perfecciona con la práctica, como cualquier otra.
3 aspectos clave para gestionar tus emociones y salir del bloqueo del supuesto síndrome del impostor
Para gestionar eso que sientes, que en verdad no es síndrome del impostor, es importate que trabajes en ti estos aspectos:
01. Autoconocimiento
Saber identificar lo que sientes, entender de dónde viene y darte cuenta de tus patrones internos sin juzgarte. Un diario de emociones o de logros puede ser una herramienta poderosa aquí.
De hecho, yo te recomiando muchísimo practicar el journaling, es algo que yo practico a diario y me ha ayudado muchísimo durante años. Aquí te dejo un artículo para que sepas cómo empezar con el journaling.
02. Regulación emocional
Necesitas adquirir recursos y habilidades personales para sostener tu miedo, ansiedad o inseguridad e impedir que te frenen.
Esto implica aprender a calmarte, a reenfocar tu atención y a actuar a pesar de las emociones, en lugar de esperar a que desaparezcan.
La regulación emocional es algo que no nos han enseñado y que resulta muy útil. Por ello, es una de las cosas que trabajo en mis sesiones de coaching.
03. Compasión y autoafirmación
Es imprescindible que aprendad a hablarte mejor y mejorar tu diálogo interno. A recordar que lo que sientes no define lo que vales. A darte permiso para estar en proceso, sin exigirte ser perfecta ya. Celebrar cada pequeño logro puede ser crucial para solidificar tu autoafirmación.
A menudo me encuentro en mis sesiones a personas que creen que ser compasivas es ser descuidadas y permitirse errores, pero no se trata de esto en absoluto, tener compasión es aceptar que hoy sabes y puedes hacer hasta un punto específico y que, con el tiempo y la práctica, podrás ir mucho más lejos.
¿Se entiende?
Cómo diferenciar inseguridad de síndrome del impostor en 4 preguntas
Imagino que más o menos ya te has hecho una idea y lo has podido medio identificar pero igual te dejo las siguientes preguntas para asegurarte.
Pregúntate:
- ¿Tengo experiencia y resultados reales… y aun así no me los creo?
→ Puede ser síndrome del impostor. - ¿Estoy empezando o cambiando de rumbo y me siento insegura?
→ Es normal. Necesitas sostenerte, no etiquetarte. - ¿Me comparo constantemente con otras personas o con una versión ideal de mí?
→ Necesitas trabajar tu autoconcepto, no tu impostura. - ¿Me cuesta actuar por miedo a fallar o al juicio?
→ Necesitas aprender a gestionar esa emoción, no asumir que eres una impostora.
¿Y si sí lo tengo? ¿Qué puedo hacer?
Si te identificas profundamente con el síndrome del impostor (con experiencia, logros y reconocimiento, pero te sientes como un fraude), además de trabajar los 3 pilares para gestionarlo, también puedes hacer estas pequeñas accciones:
- Haz un inventario de tus logros.
Escríbelos. Míralos. Ancla tu valía en datos reales. - Pide feedback a personas de confianza.
A veces los demás te ven con más claridad que tú. - Deja de luchar contra el miedo y empieza a caminar con él.
- Trabaja tu sistema de creencias:
¿en qué ideas sobre ti estás basando tu valía? - Busca acompañamiento si lo necesitas.
No para que te validen, sino para que aprendas a validarte tú. Y también para resignificar tus creencias.
No necesitas la etiqueta del síndrome del impostor. Necesitas un sistema interno que te sostenga.
Llamarte “impostora” cuando en realidad lo que sientes es miedo, inseguridad o falta de práctica, es una forma de ponerte un freno más en tu camino. Detiene la acción y el aprendizaje necesario.
¿Por qué?
Porque crees que para avanzar primero debes «trabajar el síndrome del impostor», y para nada. Ya has visto que lo que necesitas trabajar es la gestión emocional y la aceptación del proceso de aprendizaje y crecimiento.
Solo necesitas aprender a sostenerte emocionalmente mientras atraviesas la incomodidad de crecer.
“No todo lo que duele es un bloqueo.
A veces, es solo una parte de ti aprendiendo a confiar.”
Si estás en ese momento donde las dudas, el miedo o la autoexigencia te frenan más que la falta de estrategia, es posible que lo que necesites no sea más información, sino más sostén.
En mi acompañamiento de autoliderazgo trabajamos justamente esto: en cómo dejar de dudar de ti, no porque “todo esté resuelto”, sino porque aprendes a sostener lo que sientes mientras construyes.
Este artículo, ¿te ha servido para poner orden a lo que te ocurre? Si es así, no olvides comentar.
Y ya sabes, como siempre digo… Hagas lo que hagas, decidas lo que decidas, intenta hacerlo siempre ConSentido.
Con cariño, Marta Q.