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7 tipos de journaling y cómo elegir el que mejor te funcione

Marta Quintana

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7 tipos de journaling y cómo elegir el que mejor te funcione

La escritura personal puede ser muchas cosas: un refugio, una brújula o simplemente un archivo de recuerdos.

En mi artículo sobre cómo empezar con journaling y adquirir el hábito ya compartí las claves para dar los primeros pasos. Pero hay otra cosa que se puede tener en cuenta cuando queremos o ya hemos instaurado la práctica de la escritura y es… plantearte esta pregunta:

👉 ¿Qué camino quiero tomar con mi escritura?

Porque, podemos usar el journaling para documentar nuestra vida o para transformarnos a través de ella. Ninguna opción es mejor; simplemente responden a intenciones distintas.

Ahora bien, conviene aclarar algo: estos caminos no son excluyentes el uno con el otro. De hecho, a menudo se entrelazan y se funden.

A mí, por ejemplo, me ocurre que empiezo escribiendo sobre una situación concreta —un recuerdo del día, una interacción con alguien— y luego de documentar lo ocurrido paso a reflexionar sobre cómo me ha hecho sentir y qué cosas ha detonado en mi.

Esa transición, casi natural, es la que convierte un hecho cotidiano en una oportunidad de autoconocimiento.

Justo por esto en este artículo vas a:

  • Descubrir los 7 tipos de journaling (puede haber más pero tampoco quiero abrumarte) y están divididos en 2 grandes bloques, journaling de documentación y journaling de autoconocmiento.
  • Cuáles son las características de cada uno de estos modelos de escritura
  • Para qué tipo de persona puede serle más útil una opción u otra (o una mezcla).

¡Empecemos con el journaling de autoconocimiento!

Bloque 1: Journaling para el autoconocimiento (y para la transformación interior)

La psicóloga estadounidense James Pennebaker (1986) demostró que escribir sobre emociones y experiencias difíciles mejora el bienestar psicológico y físico. Desde entonces, la escritura se ha consolidado como una herramienta poderosa de autoconocimiento.

Aquí no escribes para recordar, sino para revelar lo que sientes y piensas. El papel se convierte en un espejo donde aflora lo que la mente consciente suele esconder.

Y para poder hacer este ‘trabajo’ interno, tenemos varias opciones que te voy a explicar ahora.

Método 1: El Journaling Reflexivo para el autoconocimiento

Como bien indica el nombre, se trata de reflexionar. ¿Sobre qué? Sobre lo que quieras o sobre lo que te haya ocurrido en el momento en el que te pongas a escribir.

Para ello es esencial usar preguntas poderosas, como por ejemplo:

  • ¿Qué aprendizajes me ha traido hoy este ‘conflicto’ o esta situación particular?
  • ¿De qué otras formas podría interpretar esta situación?
  • ¿Cuál es mi opinión sobre…?
  • Eso que creí como cierto, ¿realmente pienso que es cierto?

La verdad es que hay preguntas infinitas aquí y todo dependerá de ti y la temática con la que desees reflexionar.

Para quién es:
para quienes buscan ir más allá y no quedarse en la superficie de lo que les ocurre. El journaling reflexiovo sin duda es una fuente de autoconocimiento e introspección valiosísimo.

Método 2: El “Vaciado Mental”

Este método es muy útil en esos momentos donde nuestra carga mental es alta y no podemos salir de un bucle. Ya sea un bucle de pensamientos o un remolino de emociones.

Se trata de vaciar todo lo que sientes y piensas sin filtro alguno.

En lugar de soltarlo en voz alta, escribirlo puede ser mucho más efectivo por varias razones:

  1. Si la temática está relacionada con una persona en específico evitas vomitar todo si antes reflexionar bien. No se trata de estropear el vínculo, más bien poder parar, alejarte y reflexionar. De aquí lo del vaciado mental.
  2. Cuando estás tomado por una emoción como la rábia, la ira… Escribir baja revoluciones y de inmediato incluso te hace reflexionar (y sí, a quí se mezcla el journaling de vaciado con el reflexivo, ¡aquí está la mágia!)
  3. Cuando tus problemas sobre qué hago, por donde llevo mi vida… se acumulan. Escribir también puede hacer bajar esa carga mental que tienes y ayudarte a verlo todo con una mayor amplitud.

Así que como ves este método es realmente efectivo para situaciones ‘límite’ o de una incomodidad importante.

Para quién es:
Para quienes sienten la mente saturada y un ruido interno constante, o para esos momentos donde la emoción intenta tomar el timón de tu vida.

Método 3: El Journaling de Manifestación

Este es el tipo de journaling que me gustaría empezar a practicar, pero que a día de hoy aún no he puesto en marcha. Pronto te cuento cómo voy con ello.

Aún y así, creo que puede ser una práctica muy interesante.

Sabemos, hay estudios que lo demuestran, que hay ciertas prácticas de manifestación que funcionan (no como algo mágico si no siguiento ciertos patrones tanto a nivel de cambios de mentalidad como de poner en práctica ciertas acciones).

Es decir, de nada va a servir escribir si no te pones a accionar o lo que quieres manifestar no tiene sentido alguno. Eso que quede claro.

Dicho esto, esta práctica consiste en escribir en tiempo presente aquello que deseas lograr como si ya hubiera ocurrido:

  • “Tengo un trabajo en el que me siento valorado.”
  • “Me despierto con energía y vitalidad cada mañana.”

La clave es escribir conectando con la emoción del logro. La neurociencia ha mostrado que imaginar un futuro deseado activa las mismas áreas cerebrales que vivirlo, lo que refuerza la motivación para alcanzarlo.

En esta práctica lo que trabajamos es el cambio de mentalidad. Después también tocará pasar a la acción en al vida real para hacer que eso ocurra.

Para quién es:
Para quienes quieren alinear sus pensamientos con sus metas y cultivar una visión positiva.

Método 4: El Journaling Creativo

Este es el método de journaling más divertido que existe. ¿Te imaginas por qué?

Aquí no hay normas. Puedes combinar escritura con dibujos, poesía, mapas mentales, collages o frases sueltas. Lo importante no es el resultado estético, sino el proceso.

Este tipo de journaling permite acceder a una parte más libre y lúdica de ti misma, donde las ideas fluyen sin la censura del “esto no tiene sentido”.

Como decía Julia Cameron en El camino del artista: “La creatividad es el camino natural de la vida. La vida es energía: pura energía creativa.”

¿Dónde te lleva esta práctica? A gestionar emociones, a poner nombre a aquello que parece abstracto, a hacer cambios de estado, desconectar conectando con la energía de la creatividad…

Para quién es:
Para esas personas que a veces se expresan mejor a través del dibujo, los collages… Y ojo, porque ni siquiera se te tiene que dar bien, simplemente, te tiene que ayudar a conectar contigo. El resultado estético aquí no es lo importante.

Dicho esto… ¿Pasamos al bloque del journaling de documentación?

Venga, vamos a ello.

Bloque 2: Journaling de Documentación (para registrar tu camino)

Si en el bloque anterior veíamos que la escritura podía ser un espejo para mirar hacia dentro, ahora vamos a verla como una caja de memoria. Estos métodos no buscan tanto transformar lo que vives, sino registrarlo y guardarlo.

El journaling de documentación es una herramienta preciosa para quienes disfrutan de mirar atrás y revivir momentos, para quienes encuentran calma en ordenar su día a día o simplemente para quienes no quieren que el tiempo borre ciertos detalles.

Método 5: El Diario Personal Clásico

Este es, probablemente, el journaling más conocido: el diario de toda la vida.

Y creo que no necesitas que te cuente cómo se hace, ¿verdad? 😉 Aun así, te lo resumo:

consiste en narrar tu día a día —qué hiciste, con quién estuviste, cómo te sentiste, qué te llamó la atención. No necesita profundidad filosófica; basta con contar los hechos y sensaciones.

Eso sí, cuando unes este método con el reflexivo, nace la magia. Porque no solo documentas, sino que también das claridad a lo que una dinámica, un pensamiento o una creencia despertaron en ti de la situación narrada. Y desde ahí puedes empezar a reflexionar o incluso a hacer un vaciado de mente.

Para quién es:
Para quienes disfrutan de escribir su día como si estuvieran charlando consigo mismos. Con el tiempo, este diario se convierte en un testimonio íntimo de tu evolución personal.
Y si además lo mezclas con algún método de autoconocimiento, es perfecto para quienes quieren ir un paso más allá.

Método 6: El Journaling de Viaje

Si el anterior era el diario clásico, este es su versión aventurera.

Se trata de dedicar un cuaderno solo a un viaje, una escapada o incluso una experiencia concreta (un retiro, una mudanza, una etapa nueva). Aquí se mezclan rutas, nombres de personas, olores, paisajes y emociones…

Pero obviamente, si nos vamos del estilo puro y mezclamos con métodos de autoconocimiento, lo que puede salir de aquí es pura mágia.

Para quién es:
Para quienes quieren que sus viajes no se queden solo en fotos. Porque las imágenes capturan lugares, pero la escritura captura cómo los viviste por dentro.

Método 7: El Journaling de “Una Línea al Día”

Si leíste mi artículo sobre cómo empezar en la práctica del journaling sabrás que para coger el hábito una de mis recomendaciones es no exigirte demasiado.

¿Qué hay más sencillo que empezar un hábito, que hacerlo solo un una línea al día?

Pues justamente de esto se trata este último método que te planteo. Este es el journaling más sencillo y minimalista, y aun así, tremendamente poderoso.

Consiste en cada día escribir una sola frase, puede ser:

  • un hecho (“Hoy comí con Ana”),
  • una emoción (“Me sentí en paz”)
  • o incluso una palabra (“decepción”, “confianza”).

Para quién es:
Para quienes sienten que no tienen tiempo o disciplina para largas páginas, pero aún así desean dejar huella. Pasado un año, tendrás 365 trazos de tu vida que muestran tu recorrido. También es ideal para los que están empezando o para esos días en los que no quieres romper tu hábito aunque tengas poco tiempo.

Mezclar los diferentes tipos de journaling: la receta para la gran transformación interior (y cambio exterior)

El journaling puede ser un archivo de vida o un espejo interior. Puede ayudarte a recordar lo que hiciste o a comprender cómo lo viviste. Y, en la práctica, rara vez se queda en un solo lugar.

De hecho, lo más valioso suele surgir de la mezcla: empiezas describiendo un hecho cotidiano y acabas descubriendo qué emoción despertó en ti o qué creencia lo sostiene.

Documentar ordena. Transformar libera. Juntos forman un círculo completo.

Ahora bien, cuando notas que escribir ya no basta, cuando necesitas ir más allá de la escritura para dar forma a tus cambios, ahí es donde el coaching se convierte en un paso natural. Porque el papel escucha, pero un proceso de acompañamiento te devuelve la mirada, te plantea preguntas y te ayuda a sostener tus decisiones con claridad y dirección.

El journaling puede iniciar el camino. El coaching te ayuda a recorrerlo en profundidad y con un acompañamiento cuidado y respetuoso a tu propio proceso.

Si sientes que eso es lo que necesitas te invito a reservar una sesión de valoración y que charlemos sobre cuál es tu situación y tus necesidades actuales.

Y ¡listo! Ya tienes en tus manos todos los tipos de journaling más interesantes, según mi experiencia profesional, para poder practicar.

¿Cuál vas a usar?
¿Qué mezclas vas a intentar?
Te leo en comentarios y, valga la redundancia, nos leemos en el próximo artículo.

Ahora sí. Me despido deseándote un vida ConSentido.

Con cariño, Marta Q.

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Marta Quintana

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